¿Por qué estudiar en España?
Un idioma universal y una cultura plural
El español es el idioma materno de casi 400 millones de personas en el mundo y el idioma oficial de casi una veintena de países. Además de España, el español es el idioma oficial de Argentina, Bolivia, Chile, Colombia Costa Rica, Cuba, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guinea Ecuatorial, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela. Asimismo, el español se está extendiendo con vigor en otras naciones incluyendo Canadá, Marruecos, Filipinas y Estados Unidos, junto con Brasil en donde es el segundo idioma oficial.
Compartir el mismo idioma, ha sido, sin duda, uno de los más poderosos atractivos para alumnos latinoamericanos e hispanos de Estados Unidos, quienes entienden las ventajas de participar en un sistema educativo de alto nivel y competitividad, sin necesidad de invertir tiempo por razones idiomáticas.
Pero también España es de los países más solicitados para el estudio del español como lengua extranjera, por parte, principalmente, de alumnos anglosajones y de Asia que quieren aprender el español, así como de estudiantes provenientes de otros países europeos.
Una cultura plural
Muchas de las ciudades españolas, e incluso los más perdidos enclaves, albergan monumentos de gran valor, ya sea por su antigüedad o por su riqueza artística, sin mencionar los grandes parajes naturales con que la península ibérica cuenta.
Pocas sociedades como la española poseen una cultura tan cotidiana y cercana a la realidad y a la vez tan profundamente arraigada en la tradición popular, que en los últimos 30 años además ha experimentado una revitalización y modernización sin precedentes en Europa. Los grandes nombres de las artes españolas han sido personajes fuertes e innovadores en sus áreas: Goya y Velázquez en la pintura; Cervantes y Quevedo en literatura; Falla, Albéniz, Turina y Yepes en música; Buñuel, Almodóvar y Amenabar en cine.
Esta cultura española tan característica, sin embargo, es producto de una herencia enriquecida por las muchas influencias externas de las que ha sido objeto en el transcurso de su larga historia. La posición geográfica de la Península Ibérica la ha convertido en un puente natural entre las otras culturas: del norte y sur de Europa, de América, África y Oriente. Estas vicisitudes de la historia la han transformado en un punto de encuentro para muchas culturas diferentes. Por ello, su herencia cultural ofrece gran riqueza y diversidad, y se observa en ella la huella humana de un pasado intenso y agitado.


